De su natal Uruguay al Club Atlético Independiente argentino, donde fue el máximo goleador, dio un largo salto hasta el Manchester United inglés, para luego aterrizar y lograr la gloria que está viviendo en el Atlético de Madrid, después de jugar para el Villarreal C. F. "Cachavacha" Forlán obnubila a sus fanáticos y ocupa un lugar primordial en los deseos de todos aquellos que contratan jugadores.
Diego Martín Forlán Corazo nació el 19 de mayo de 1979 en Montevideo. Parece que hubiera nacido para ponerle el sello a un linaje de futbolistas, ya que su padre, Pablo Forlán, representó a su país en los mundiales de Inglaterra 1966 y de Alemania 1974. Como si todavía le faltara un elemento a su ADN de "crack", su abuelo materno, Juan Carlos Corazo, jugó para el Independiente, equipo que recibió a Diego y que fue su peldaño para entrar al fútbol europeo.
Aunque su inclinación hacia el fútbol llegó como resultado de un cambio de esos que nos planta la vida (debido a un accidente de tránsito que sufrió su hermana cuando él tenía 10 años), prometió cambiar su aspiración de ser tenista para convertirse en jugador de fútbol profesional y así ganar el dinero necesario para los costosos tratamientos de su hermana.
Se lo conoce por lo buena gente, "familiero" y condescendiente, además de que la fama y la gloria no lo cambiaron ni lo volvieron ostentoso u orgulloso. Cuando se mudó a Manchester, acondicionó la casa donde residía para llevarse a su hermana con él y para que ella se moviera cómodamente a través de las habitaciones en su silla de ruedas.
En el Manchester se lo conoció rápidamente como el que desnuda su torso para festejar el gol que acaba de marcar, aunque lo mejor estaba por llegar y era en España, en el Villareal, donde su desempeño en la temporada 2004-2005 lo llevó a compartir con Thierry Henry el botín de oro.
A mediados de 2007 se pasa al Atlético de Madrid y en 2008 consigue el botín de oro europeo nuevamente. Todo un reto que lo coloca en la posición de exigencia por parte de sus fanáticos y de los infaltables "opinólogos", que dicen que Diego fluctúa en su rendimiento y que tiene etapas donde su entusiasmo decae. Opinar es más fácil que ponerse la camiseta y salir a jugársela en la cancha. Como lo hace siempre con orgullo y entusiasmo el "Cachavacha" Forlán.
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