Selección del Editor
Por Fernando Ramos
En tierras bajas
Herta Müller
Editorial Santillana
Sin importar su país de origen o condición social, la mirada de un niño siempre estará dotada de inocencia, honestidad, transparencia y varios atributos más que le ayudan a ver la realidad tal como es, sin alteraciones. Los eventos cotidianos llevan, de forma ineludible, a la pérdida de la inocencia. Algunas veces sucede de manera abrupta; otras, con el paso del tiempo, en la medida que se suman años a la existencia.
En tierras bajas, título en español del libro de Herta Müller (Rumanía, 1953), es una publicación compuesta por 15 textos en los que la autora describe, con enorme sensibilidad, el entorno de una niña. Narrados desde el punto de vista infantil, a veces adolescente, cada uno de los relatos permite adentrarse en un escenario bucólico, casi onírico, pero brutalmente real.
Aunque las historias se desarrollan en un pueblo rumano tienen la virtud de alcanzar connotación universal, pues lo que se cuenta puede suceder en cualquier lugar del mundo; de ahí que sea posible sentirse identificado al leerlas. Por las páginas del libro transitan una niña y sus padres, tíos, abuelos, vecinos; es decir, seres humanos que interectúan con ella y le muestran sus virtudes —quienes las tienen— y sus defectos, y entre todos se encargan de mostrarle la verdad de la condición humana.
El mérito del libro radica en que no describe situaciones de violencia extrema ni utiliza recursos artificiales para remarcar el sufrimiento de la protagonista; por el contrario, el lenguaje utilizado, que es tierno e inocente y llega a alcanzar momentos de profundo lirismo, sin embargo es, al mismo tiempo, duro y contundente. De una imagen tierna se pasa al dolor absoluto, y cada palabra golpea fuerte.
Las letras de Herta Müller son conmovedoras y capaces de producir diferentes reacciones entre un párrafo y otro; pueden dibujar una sonrisa y líneas después humedecer los ojos.


