El paraíso de los kuna
Quizás alguna vez te preguntaste cómo sería descubrir un lugar prístino, donde las culturas autóctonas conservan su autonomía y estilo de vida con poca o ninguna intervención del mundo occidental. No hace falta viajar 500 años al pasado ni adentrarse en remotos parajes virtualmente inaccesibles; basta con visitar la comarca Kuna Yala o San Blas, en el Caribe panameño, para encarar el mismo paisaje que Cristóbal Colón avistó en su cuarto viaje al Nuevo Mundo.
Aunque se encuentra a escasos 45 minutos de vuelo de la congestionada Ciudad de Panamá, Kuna Yala parece estar a años luz en un lejano país. Es como entrar en otro planeta; un planeta sin carreteras, sin tráfico ni complicaciones, donde el coco es casi tan importante como el dólar y la lengua española pasa a un segundo plano.
Este idílico paisaje de mar Caribe y tupida selva es ideal tanto para el romance como para la aventura. Aquí se puede disfrutar del ecoturismo, etnoturismo y aquel tradicional turismo que sólo requiere relajarse en una hamaca frente al mar y dejar que la vida pase sin preocupaciones.
Turismo al natural
La envidiable ubicación geográfica y el inamovible espíritu de conservación de la etnia kuna favorece al turismo ecológico. De hecho, aquí no encontrarás hoteles con cientos de habitaciones, piscinas olímpicas y kilométricos campos de golf. A cambio podrás disfrutar de acogedores “ecolodges” como Yandup Island Lodge (yandupisland.com) en Playón Chico, o Akwadup Lodge (akwaduplodge.com) y Uaguinega Dolphin Lodge (uaguinega.com) en Achutupu.
Yandup, que en el idioma kuna significa “isla de jabalíes”, está situado en la isla del mismo nombre a un kilómetro de la comunidad de Ukupseni o Playón Chico y cuenta con 10 cabañas construidas al fiel estilo de la región con techo de paja y paredes de bambú.
La estancia en el hotel incluye desayuno, almuerzo y cena (el menú siempre dependerá de la pesca del día), dos tours guiados cada día y traslado del aeródromo de Playón Chico a Yandup y viceversa.
Akwadup destaca por su casi total aislamiento (aunque un paseo de 15 minutos en lancha comunica al hotel con el aeródromo y la comunidad de Achutupu) y ofrece siete cabañas sobre el agua. Por la noche, los empleados del hotel ofrecen una muestra de bailes tradicionales kuna en el comedor.
Uaguinega, por su parte, es el hotel que más permite estar en contacto directo con la etnia kuna, ya que está situado en una pequeña isla que comparte con viviendas kunas y queda a pocos metros de la comunidad de Achutupu. Al igual que Yandup, la estadía en estos dos últimos ecolodges también incluye las comidas, los tours guiados y traslado a los aeródromos de Achutupu y Mamitupu.
Aunque Kuna Yala invita al visitante a desconectarse del mundo, Uaguinega y Akwadup son los únicos hoteles en la región que ofrecen servicio de internet al huésped.
Las islas en las que se encuentran los tres hoteles incluyen pintorescas playas que gozarían de calificaciones de cinco estrellas en cualquier otra región del mundo. Pero el verdadero placer marítimo de Kuna Yala está en aprovechar los tours organizados por el hotel para visitar las islas completamente despobladas que adornan el horizonte, donde las palmeras parecen brotar de alta mar en tupidos ramilletes. Estas paradisíacas playas son un lujo reservado para el visitante, ya que en ellas no encontrarás instalaciones turísticas ni más bañistas que los que te acompañaron en la panga desde el hotel. Las cristalinas aguas invitan a hacer esnórquel para descubrir la rica flora y fauna marina que despliega sus mejores encantos, eso sí, siempre con la condición de no perturbar ni llevarse nada de estos delicados ecosistemas.
La belleza del mar es suficiente para absorber toda la atención del visitante, pero sería una lástima ignorar el otro componente natural que sobra en Kuna Yala: la selva.
Las visitas a la selva están a cargo de los hoteles y se pueden llevar a cabo en canoas por los numerosos ríos que desembocan en la comarca o largas caminatas por la espesa jungla con el fin de arribar a majestuosas cataratas. En el camino se cruzan bandadas de tucanes, cocodrilos, monos aulladores, algún que otro tapir y cerdos salvajes, entre muchas otras criaturas oriundas de la región.
Cultura kuna
Un componente esencial de la visita turística a San Blas es la oportunidad de conocer a fondo la cultura kuna, algo que los hoteles Yandup, Akwadup y Uaguinega se encargan de hacer con visitas guiadas a las comunidades de Playón Chico y Achutupu. Cabe mencionar que, fiel a las leyes kuna, los hoteles de la comarca cuentan con el permiso de sus respectivas comunidades para ofrecer sus servicios ya que, en teoría, el terreno le pertenece a toda la comunidad. Por esta razón, los hoteles están a cargo de miembros de la comunidad kuna, como es el caso de la familia Alvarado García en Yandup y de la familia De la Ossa en Akwadup y Uaguinega. Esta característica le agrega un toque personal a la estadía y cumple con la intención de limitar los intereses de la inversión foránea.
La comarca de Kuna Yala cubre un área de 2.300 kilómetros cuadrados y en ella viven unas 35.000 personas en 49 comunidades. Autónomos y arraigados a sus tradiciones, los kuna se rigen bajo sus propias leyes y cada comunidad cuenta con su saila, el líder político y espiritual. Aunque solían vivir en tierra firme, la mayoría prefirió asentarse en las numerosas islas de la comarca a partir de la construcción del Canal de Panamá, ya que esto ocasionó un brote de malaria en la zona. La tierra firme sigue siendo de suma importancia para los kuna, pues en ella mantienen sus cultivos, adquieren el agua potable y tienen sus cementerios.
Tres motores mueven la economía kuna: los cocos, la pesca y las molas. El fruto del cocotero es tan valioso que cada miembro de las comunidades guarda celosamente las palmeras que le corresponden dispersas por las más de 365 islas de la comarca. El coco se utiliza como moneda de cambio para adquirir bienes de primera necesidad que transportan los comerciantes colombianos que frecuentan estas aguas. La pesca, principalmente de mariscos como langostas, centollos y langostinos, goza de alta demanda en el resto de Panamá.
Las molas, quizás el artículo más vistoso de la cultura kuna, son el reflejo más evidente de la importancia del turismo en la región. Estos paneles textiles con diversos y coloridos diseños forman parte de la vestimenta tradicional femenina kuna. Originalmente, las mujeres pintaban los diseños de las molas en sus cuerpos, pero una vez las telas llegaron a esta región, las kuna comenzaron a tejer los diseños geométricos en paneles de algodón. Tal es el atractivo visual de las molas que se han convertido en el souvenir por excelencia de Kuna Yala y uno de los principales artículos que los turistas relacionan con Panamá. Y son quizás la mejor manera de llevarse un pedacito de este paraíso tropical.
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