Majestuosa Washington
Fotos J. Kevin Foltz
Washington ha sido mi inspiración, mi escape y mi segundo hogar durante 35 años. De niño, Washington despertó mi amor por la arquitectura y mi interés por los grandes museos. En cuanto a negocios, me enseñó a vestir traje azul, camisa blanca y corbata roja. Durante mi época de activismo social, la ciudad me ofreció los simposios de Georgetown y las manifestaciones en el Capitolio.
En el Mall
Las anchas avenidas de Washington y sus espléndidas vistas fueron concebidas por el arquitecto francés Pierre Charles L'Enfant para inspirar confianza. La gente viene al National Mall, en pleno centro de la urbe, para ejercer su derecho a la libertad de expresión o simplemente a volar una cometa.
Iniciado en 1793, el Capitolio de Estados Unidos ha sido construido, quemado, restaurado y ampliado continuamente. Por lo general, los ciudadanos estadounidenses obtienen pases para recorrerlo a través de sus congresistas o senadores. Los visitantes, por su parte, pueden obtenerlos a través de sus embajadas, del concierge de su hotel o del sistema establecido por el Capitolio en internet. Las galerías de observación para el Senado y la Cámara de Representantes están abiertas al público, pero se necesitan pases separados.
Washington es un museo descomunal. The Smithsonian Institution, cuya sede central se encuentra en el emblemático castillo de piedra roja situado en el Mall, es un complejo formado por 17 museos y un zoológico, todos ellos gratuitos. En el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, los esqueletos de dinosaurios se yerguen imponentes. Las exposiciones muestran cómo los humanos desarrollaron la pintura, el dibujo, los grabados y la escultura hace 17.000 años. Las 3.500 brillantes piezas de piedras preciosas, minerales y las colecciones de meteoritos incluyen el diamante azul Hope Diamond, de 45,5 quilates, desenterrado en la India en el siglo XVII y que ha pertenecido a reyes y personalidades de la alta sociedad.
Otro lugar emblemático es el National Air and Space Museum. En su edificio situado en el National Mall se encuentran el avión Wright Flyer (1903), el Spirit of St. Louis de Lindbergh, el módulo de comando del Apolo 11 y una roca lunar que se puede tocar. En agosto, reabrirá la galería Pioneers of Flight, que se concentra en las décadas de 1920 y 1930. A los niños les encantarán las nuevas actividades interactivas, los juguetes y los objetos de colección. Los padres, por su parte, podrán admirar el avión Lockheed Vega de Amelia Earheart y los instrumentos de "vuelo a ciegas" de Jimmy Doolittle.
Mis museos smithsonianos favoritos, la Freer Gallery of Art y la Arthur M. Sackler Gallery, albergan colecciones de Asia. La Freer tiene 24.057 maravillosas piezas que abarcan 6.000 años de historia asiática. La Sacler, adyacente, muestra otras 8.818 piezas. Cada vez que las visito me maravillo ante los antiquísimos amuletos egipcios, los cristales y las estatuas; con las pinturas rimpa y ukiyo-e japonesas; las cerámicas koryo, la plata y el oro coreanos, y las cerámicas de Vietnam y de Tailandia.
Independiente del Smithsonian, la National Gallery of Art (Galería de Arte Nacional) es la madre de todas las galerías, creada en 1937 cuando el financiero Andrew W. Mellon donó su colección al pueblo estadounidense. En el ala oeste no deben dejar de verse obras como la Ginevra de' Benci, de Leonardo da Vinci y La Marquesa de Pontejos, de Goya. En el ala este se destacan piezas como Number 1, 1950 (Lavender Mist) de Pollock y Tableau No. IV, Lozenge Composition with Red, Gray, Blue, Yellow, and Black de Piet Mondrian.
Los viernes, después del trabajo, grupos de amigos van con vino y meriendas al Sculpture Garden para disfrutarlos mientras escuchan a cantantes de jazz, saxofonistas, bandas de swing, salsa o jazz latino, todo ello gratis.
El Monumento a Washington, visible desde prácticamente cualquier parte de la ciudad, se alza triunfal hacia el cielo. Suba hasta la punta del obelisco de 169 metros, terminado en 1884, para contemplar el paisaje que abarca más de 50 kilómetros.
El Vietnam Veterans Memorial, más al oeste, no se yergue hacia el cielo, sino que corta la tierra como una sepultura. Grabados en la pared de granito negro están inscritos los nombres de más de 58.000 estadounidenses que cayeron en la guerra que más ha dividido al país.
El presidente Abraham Lincoln pudo preservar la nación durante la sangrienta Guerra Civil y liberó a los esclavos. El Lincoln Memorial se convirtió en el inspirador lugar donde en 1963 Martin Luther King pronunció su inolvidable discurso I Have a Dream sobre la igualdad racial. Cuarenta y seis años después, a la vista del monumento, un afroamericano fue juramentado presidente.
El National Building Museum repasa la arquitectura, la ingeniería, la construcción y el urbanismo. Terminado en 1887, su exterior de ladrillos rojos fue diseñado siguiendo como modelo el Palazzo Farnese de Roma. Colosales columnas corintias enmarcan el Great Hall; un friso de terracota lleno de intrincados detalles bordea el exterior, que representa la infantería, la caballería, la artillería, la armada y las unidades médicas del país.
En 1969, el gigantesco titular de The Miami Herald que proclamaba "MEN WALK ON THE MOON" ("El hombre camina sobre la Luna") me inspiró a guardar ese ejemplar del periódico. Hoy día, el Newseum preserva unas 35.000 piezas que se remontan hasta 1526. Allí vi un periódico español de 1545 que reportaba un terremoto en Guatemala y una invectiva sobre la coronación, en 1603, del rey James I de Inglaterra. La galería de fotos Pulitzer despliega impactantes imágenes de nuestra época, mientras la 9/11 Gallery explora los retos que enfrentaron los periodistas que reportaron los ataques del año 2001. Una nueva exposición examina el impacto de Elvis Presley en la música y la cultura.
Norman Rockwell reflejó en sus pinturas una noción sentimental de la inocencia estadounidense. Cuando se inspiró en sujetos serios, como la chica negra caminando hacia la escuela por delante de un graffiti racista, su dulce estilo contribuyó a que muchos espectadores aceptaran su mensaje de igualdad. Este mes se inaugura en el Smithsonian American Art Museum una exposición de la obra de Rockwell, con 57 pinturas y bocetos de las colecciones privadas de los cineastas George Lucas y Steven Spielberg.
Para comer y tomarse unas bebidas, Zengo, al lado del Verizon Center, ofrece una suculenta fusión asiático-latina. La creativa comida de la barra tiene delicias como ceviche de rabirrubia y tiradito de atún con serranos. Los mini-tacos vienen envueltos en tortillas hechas con rábano finamente lasqueado y rellenas de delicioso pato a la pekinesa y manzanas dulces, una verdadera sorpresa para el paladar. Todo en este establecimiento gira alrededor del contraste: lo mexicano y lo japonés, el yin y el yang.
Dupont Circle/Adams Morgan
La bohemia Dupont Circle concentra bistrós, bares y boutiques. Es un lugar estupendo para pasar el rato y una buena base de operaciones.
El Hotel Palomar, de la cadena Kimpton, se sitúa a solamente una cuadra de Dupont Circle. En parte galería de arte y en parte hotel boutique, en la decoración del Palomar predominan el marrón y los tonos dorados con alegres pinceladas de color. En el lounge, no dejes de preguntar por Joe Bolam, que acaba de ser elegido el Mejor Bartender. Las habitaciones son espaciosas.
Un poquito al norte, la excéntrica y juvenil Adams Morgan, una zona centrada a lo largo de 18th Street, es la capital del Washington con sabor latino, con mucha música en vivo y unos 90 bares.
Cuando llega la hora de la cena, Lauriol Plaza ofrece excelente (y económica) comida tex-mex en un ambiente urbano. El edificio contemporáneo que ocupa ha recibido excelentes críticas por parte de The Washington Post. Por las mesas ubicadas en la acera y en la terraza del tejado fue elegido Best Outdoor Patio, y sus margaritas fueron votadas como las mejores por parte de los lectores de Washington City Paper. El secreto de la salsa del Lauriol Plaza, de suculento sabor ahumado, son los tomates asados al fuego vivo.
Georgetown
Antes de que existiera Washington, hubo un Georgetown. En la actualidad, las tiendas, los bares y los restaurantes de lujo se centran a lo largo de M Street. Sus sombreadas calles están flanqueadas por encantadores townhouses estilo georgiano de la élite de Washington.
Dumbarton House es un excelente ejemplo de arquitectura del periodo federal. La cercana Tudor House, del mismo periodo, destaca 100 objetos que pertenecieron a George y Martha Washington, más de los que hay en ningún otro sitio, a excepción de la propia finca del matrimonio.
Kreeger Museum es una galería de arte privada albergada en un edificio diseñado por Philip Johnson, con una refinada colección de pinturas y esculturas de Monet, Van Gogh, Picasso, Renoir, Cézanne, Chagall, Rodin, Miró, Munch y Kandinsky. Hay que reservar con anticipación y cierra en agosto.
Para ir a cenar, Hook es un restaurant de M Street ideal para los que están preocupados por el futuro de los frutos del mar. El restaurateur Jonathan Umbel está comprometido con servir en Hook pescados y mariscos provenientes de fuentes sostenibles alrededor del mundo. Comience en el bar y pídale al bartender que le recomiende una cerveza que nunca antes haya probado.
El moderno vestíbulo del lujoso Four Seasons Hotel lo hará sentirse como si estuviera en el salón de su propia casa. La clientela es sorprendentemente diversa, pues la componen lo mismo poderosos brokers de K Street que familias jóvenes con niños. El prestigioso chef Michael Mina ha inaugurado aquí un local de Bourbon Steak, donde se destacan las carnes y las aves cocidas en mantequilla. La decoración es rica en cueros, maderas y granito negro.
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